Preparar un viaje

A veces me siento como una agencia de viajes… pero no me importa ¡me gusta!

Me gusta preparar viajes. Es un reto. Cuando se prepara un viaje hay que estar atento a los más mínimos detalles y ser muy cuidadoso.

Soy una persona que precisamente tiene un gran problema con eso, porque intento hacer demasiadas cosas a la vez o no presto la suficiente atención a lo que estoy haciendo y cometo muchos errores. Pero en un viaje no puedes tener de errores: no puedes equivocarte con las fechas de los vuelos, los datos de los viajeros, los días que reservas hoteles…

A base de preparar viajes he aprendido algunas cositas, que me gustaría intentar explicar de la forma más clara posible. Evidentemente, son opiniones personales y la forma en que YO hago las cosas. No tiene que ser la mejor, ni la peor, es mi forma de hacer las cosas 😀

Normalmente cuando se prepara un viaje distingo 3 etapas muy características:

  • Preparación: quién, donde, cuánto, cuándo y estilo
  • Reservas: traslados, alojamiento, visitas/actividades y comidas
  • Documentación

1. Preparación

¡Nos vamos de viaje!

Hemos quedado a cenar y en la sobremesa surge la idea de irnos juntos de viaje. Se aproxima el verano y queremos irnos de vacaciones con la pareja.

La idea de un viaje, de unas vacaciones, surge desde cualquier sitio, por eso se pueden dar todo tipo de combinaciones. Antes de reservar nada e antes de lanzarnos a la inmensidad de la información en Internet, tenemos que tener una idea de cómo queremos que sea nuestro viaje.

Es posible que luego las circunstancias nos obliguen a cambiar de idea pero para ponernos manos a la obra tenemos que saber qué queremos encontrar.

¿Quiénes vamos a ir? ¿A dónde queremos ir? ¿Qué es lo que queremos hacer? En general, que tipo de viaje va a ser….

¿Cuántos vamos a ser?

Ir en pareja, en grupo, solo chicos o sólo chicas, con familiares, niños o personas mayores condiciona un viaje. Se pueden aprovechar ofertas de grupo, reservar habitaciones familiares, para 4 o 5 personas, apartamentos, tener que buscar que tenga ascensor el alojamiento, planificar visitas acordes a los viajeros….

Un viaje dependiendo de si vas con un grupo de personas de tu misma edad o con tus padres puede ser completamente distinto, aunque vayas a los mismos lugares.

Normalmente, a la vez que se decide quienes se decide dónde. No tienes una conversación de “nos podríamos ir de viaje a algún sitio” sino que se dice donde ir.

Si no se tiene claro dónde, hay dos factores que suelen determinar los lugares posibles: el tiempo y el dinero. No te vas de fin de semana a NY por 900€, porque es mucho dinero para 2 días y medio, pero si una semana. Por 200€ puedes organizar fines de semana muy majos en muchos sitios, pero no a NY.

Otra cosa que hay que definir aquí al principio es el estilo del viaje. Es algo un poco vago e intentaré poner un par de ejemplos para explicarlo.

Hace unos años me fui de viaje a Italia. Íbamos dos parejas y el no haber hablado sobre el tipo de viaje, sobre el estilo de viaje, nos ocasionó muchos problemas. 3 de los 4 que íbamos lo teníamos claro: andar mucho, ver muchas cosas y aprovechar al máximo el tiempo. La 4 persona no sabía que “íbamos a eso” y como calzado para caminar se llevó solamente chanclas de esas de dedo, que le hicieron una herida el primer día y la estuvieron martirizando todo el viaje (¡y a todos los demás con ella!).

Por el contrario, no hace mucho fuimos mi novio y yo con otra pareja de viaje a Lisboa (escribí un post sobre él). Sabíamos que iba a llover, sabíamos que la otra pareja no era mucho de andar y que se toman la vida con mucha calma 🙂 Lo sabíamos, íbamos sabiendo más o menos lo que iba a pasar y fue un viaje muy divertido del que disfrutamos todos.

El estilo del viaje es un tema delicado incluso viajando en pareja. ¿Eres de ver muchos museos y tu pareja de subir al monte? o ¿uno es de pasear y el otro subir a los autobuses turísticos?. Con el tiempo se van sabiendo todas esas cosas pero para los primeros viajes es conveniente hablarlo antes, ¡enfadarse con alguien a más de 1000km de tu casa es complicado!.

Pero…… ¿cuándo nos vamos?

Hay 3 periodos básicos de vacaciones (en España): Navidad, Semana Santa y verano.

Para Navidad y Semana Santa se suele disponer de una semana mientras que en verano se suele disponer de más días. También se pueden añadir días a la Navidad para llegar hasta Reyes y hacer un viaje largo o utilizar los puentes para conseguir una semana de vacaciones en Noviembre…. ¡O irnos de puente!.

Para los viajes en grupo o con la familia suele ser más fácil coordinar alguno de los tres periodos vacacionales básicos y en pareja se pueden aprovechar las fechas “raras”.

Al igual que el resto, el periodo de vacaciones que elijamos o que tenemos nos va a condicionar el tipo de vacaciones y el dinero que nos pueden costar.

No es lo mismo reservar un hotel de playa en julio o agosto que en septiembre.

Vale, ya sabemos quienes nos vamos a ir y donde queremos ir.

También sabemos un poco qué es lo que nos gustaría hacer y tenemos unas fechas aproximadas.

Es el momento de ponerse a investigar.

Tenemos que leer, que buscar la información básica del país, del lugar, de la zona a la que vamos. ¿Clima? ¿Costo de la vida? ¿Idioma? Tampoco es necesario que ahora mismo sepamos muchísimo de donde vamos, sólo saber que no nos vamos a encontrar una “sorpresa” cuando ya tengamos los billetes comprados.

También, echándole un vistazo a las páginas web generalistas de vuelos (aquellas que buscan vuelos entre todas las compañías aéreas) podemos hacernos una idea de los que nos puede costar el vuelo, si vamos en avión y si miramos las de hoteles podremos hacer una estimación del precio de hotel por noche.

La búsqueda nos puede cambiar el destino…. No podemos pretender ir a Egipto en julio o agosto y no pasar calor… o ir a Noruega y pretender bañarnos en la playa como si tal cosa en septiembre… o ir en carnavales a Venecia y querer unas vacaciones tranquilas… o puede que aunque esté muy cerca el billete de avión nos cueste 500€ y decidamos ir entonces en coche….

Un ejemplo. Este verano mi novio y yo nos hemos ido a Noruega, a ver los Fiordos. En un primer momento, nuestra idea era hacernos un crucero, los dos solos en verano, concretamente en agosto, que es cuando a él le venía mejor cogerse vacaciones.

Empezamos a mirar por un lado información sobre los cruceros y por otro información sobre el país. Conforme íbamos sabiendo como funcionaban los cruceros (mis padres hicieron uno y nos estuvieron contando), menos ganas teníamos de hacer uno, porque no se parece en nada a la forma “a nuestro aire” que nos gusta viajar a nosotros.

Además, al ir conociendo algo más del país vimos que no sólo es muy seguro y cómodo para ir en coche sino que así puedes ver muchas cosas que yendo en crucero no puedes ver. En una primera aproximación, el hacernos el viaje por nuestra cuenta nos salía económicamente igual o mejor que hacer el crucero, incluso yendo 15 días en vez de los 12 que son de media los cruceros.

El conocer, el hacer esa búsqueda, nos hizo cambiar el tipo de viaje y la duración pero mantuvimos el dónde.

2. Reservas

En esta etapa es donde contratamos todo lo que nos interesa contratar. Hay personas que prefieren ir solamente con el billete de avión o salir con el coche de casa y la maleta… a ver donde terminan…

Generalmente, yo prefiero llevar las cosas organizadas y para el viaje a Noruega, en el que teníamos una ruta de ciudad en ciudad, es cómo lo he hecho.

Para no perdernos, para no volvernos locos con la información y las reservas, es interesante hacernos un calendario en el que pongamos los días que vamos, dónde vamos a estar, dónde vamos a dormir, si hay reserva o no …. Según vayamos contratando cosas, las vamos apuntando.

Básicamente se puede contratar o mirar antes de salir de casa lo siguiente:

  • Desplazamientos

Podemos ir en coche, en avión, tren, autobús, barco, ferry, andando, en bici…. Cada forma de transporte tiene sus pros y contras.

Además ¿son fijas nuestras fechas? O tenemos un pequeño margen. Si es un fin de semana fuera, sólo hay una opción: de viernes a domingo. Pero si nos vamos de fin de semana a fin de semana (una semana) o 15 días tenemos muchas más: de sábado a sábado, de domingo a sábado, de lunes a domingo…. Cuanto más raros sean los días de llegada y salida, más baratos los billetes.

El avión es rápido y, con las compañías de bajo coste, se pueden encontrar ofertas muy interesantes. Para viajes fuera del propio país y para distancias largas es la forma más práctica de viajar.

Tiene algún inconveniente que tenemos que tener en cuenta: Los aeropuertos, por ser lo que son, están siempre en el extrarradio de las ciudades, incluso a kilómetros de ellas. Dependiendo de la ciudad y del país, el acceso al aeropuerto o desde el aeropuerto es más o menos complicado.

Un billete muy barato al aeropuerto secundario de una ciudad puede encarecerse mucho si le tenemos que añadir los desplazamientos.

Además, tendremos restricciones de equipaje. Para una visita de un fin de semana de una pareja, esto no tiene la mayor importancia. En cambio, para una familia que pasará 15 días en un destino de invierno, puede ser muy complicado.

Teniendo esto claro, nos ponemos a buscar vuelo. Normalmente lo que hago es mirar en una web generalista para ver las opciones que tengo. Además permiten ver los precios para rangos de fechas y ver cuál es la opción más interesante.

¿Qué página usar? Pues ahí ya está en el gusto de cada uno. Casi todas tienen las mismas ofertas. Yo uso mucho Rumbo y Atrápalo.

Una vez que tenemos un horario que nos interese localizado, en la fecha que nos interesa, nos fijamos en qué compañías aéreas son las que operan dichos vuelos.

Es el momento de comparar precios: visitad las páginas web de dichas compañías y de otras empresas generalistas y ved qué precio es más barato, cuando se incluyen todos los gastos de gestión y qué página ofrece mejores condiciones. Dependiendo de tarjeta de crédito utilicemos para pagar también tendremos cargos adicionales.

Hay que valorarlo todo y elegir siendo conscientes de lo que estamos pagando y porqué.

¡Ah! Normalmente podemos hacer la facturación por Internet 15 días antes de la salida del vuelo. Si los asientos son numerados es interesante hacerlo, ya que así podremos elegir los asientos que más nos convienen.

Si en vez de avión queremos utilizar tren (a mí me gusta mucho para traslados cuando ya estoy en el destino), lo primero es informarnos sobre las condiciones de la red de trenes del país o zona de destino. ¿Hay trenes entre las ciudades que queremos? ¿Tienen un precio razonable? ¿El tiempo de trayecto es asumible?.

Normalmente, una vez hemos visto las condiciones de la red de trenes, lo mejor es que los trámites los hagamos a través de la página web de la compañía estatal de transportes. Por regla general tienen versión en inglés y es donde mejores ofertas se van a encontrar.

Por ejemplo, para nuestro viaje a Noruega, en la web de la compañía de trenes NSB tiene los “mini precios”, que tienen aproximadamente un 80% de descuento sobre el precio normal. Al planificar el viaje con tiempo pudimos comprar los billetes en esta tarifa y a parte de ahorrarnos mucho dinero pudimos elegir primera clase, que es algo que al final (el viaje se alargó por problemas en las vías) no “salvó la vida” 😀

El trayecto en tren es parte del viaje. Son unas horas de relax, de charla, lectura… ¡en las que además se va de un sitio a otro!. Confieso que me gusta mucho viajar en tren.

Una opción que no utilizo mucho es el alquiler de coche. Si voy a estar en un mismo sitio todo el tiempo voy con el mío o no lo llevo. Si me voy a desplazar, prefiero el tren ¡que no tengo que aparcarlo en ningún sitio!. Pero en algunas ocasiones sí que es una buena alternativa.

De nuevo como ejemplo el viaje a Noruega. Queríamos hacer una ruta, a nuestro aire, durmiendo cada noche en un sitio durante ocho días. En tren hubiera sido una locura y en autobús bastante más incómodo, por lo que alquilamos un coche.

Antes de plantearse el utilizar el coche como método de transporte en otro país, hay que informarse de la normativa. Casi siempre nos servirá nuestro carnet, tanto para recoger el coche de alquiler como para conducir, pero ojo, no es 100% seguro y hay que comprobarlo antes. Además no está demás echarle un ojo a la diferencia en las normas de seguridad y tráfico.

En Noruega, por ejemplo, es obligatorio conducir con las luces encendidas, tanto de día como de noche. Si es un coche de alquiler, está “trucado” para que se nos enciendan automáticamente, pero si vamos con el nuestro tendremos que hacerlo manualmente 😀

Para alquilar un coche, lo mejor es hacerlo directamente en alguna de las compañías de alquiler (AvisEuropcarHerztPepeCarSixt, etc.). De nuevo, lo mejor es comparar, comparar y comparar.

Primero hemos de elegir un modelo (o categoría) que se ajuste a lo que vamos a necesitar, al número de maletas, al tiempo que vamos a pasar dentro del coche, a los pasajeros….

También hay que tener en cuenta que cobran suplementos por un montón de cosas:

  • Recogida en una oficina y lo entrega en otra
  • Conductor adicional
  • Silla de niño
  • GPS
  • Seguro extendido

El coche nos lo entregan con el depósito lleno y hemos de devolverlo con el depósito lleno. Si no es así, nos cobran la gasolina a un precio “medio”, que puede ser cualquier cosa, por lo que hemos de procurar entregarlo con el deposito lleno…. aunque no es necesario que tan lleno como cuando llenamos nuestro coche, ¡vale con que la aguja diga que lo está!.

También hay que informarse de las horas de apertura de la oficina. En los aeropuertos suelen estar abiertas mientras haya vuelos, pero las de las que están en la ciudad pueden tener horarios restringidos.

Para recoger el coche, la oficina ha de estar abierta, mientras que para devolverlo no es necesario, ya que casi todas tienen un “buzón” donde dejar las llaves y documentación del coche, así como una zona donde aparcarlo. Es importante comprobar que vamos a poder recoger y entregar el coche sin problemas…. ¡no sea que tengamos que esperar en la puerta sentados a que abran!.

Algunas compañías incluyen el kilómetros ilimitados en el precio y otras tienen un número definido de kilómetros. Si sabemos el trayecto que vamos a realizar podemos hacer mejor la comparativa, porque por regla general, si tienen precios más baratos si tienen limitados los kilómetros. Eso si, si te pasas de kilómetros el suplemento es muy caro.

El conductor principal ha de ser mayor de 25 años en la mayoría de las compañías, si no es así también pueden cobrar suplemento y en alguna puede que no dejen alquilar.

Si se utiliza el coche como método de transporte, hay que ser muy conscientes del tema del aparcamiento. En prácticamente todas las ciudades importantes (y no tan importantes) hay zona hora.

Dependiendo de cuándo y dónde vayamos podemos evitarla. Conviene informarse de qué días se tiene que pagar y a qué horario tiene (¿se paga los fines de semana? ¿de qué hora a qué hora?).

Podemos encontrarnos con que cada hora o cada dos horas tenemos que mover el coche (como en Madrid) o que podemos aparcar todo el día en el mismo sitio pagando en el parquímetro (como pasa en Roma).

Es un gasto adicional que hay que tener en cuenta a la hora de planificar el viaje. Cuando estuvimos en Barcelona es una de las cosas que influyó a la hora de elegir hotel, ya que haríamos el viaje con nuestro propio coche. Queríamos un hotel bien situado, para poder movernos en transporte público, pero todo el centro de Barcelona es zona hora.

Los hoteles que están en el centro de la ciudad, cobran entre 10 y 20€ al día de aparcamiento (si tienen) o tienes que llevar el coche a un aparcamiento público y pagar entre 20 y 25€ al día. Encontramos un hotel que no estaba en la zona hora y en que se podía aparcar bastante bien. Al precio que nosotros queríamos y a 100m de una parada de metro.

En cambio para Lisboa, nos buscamos una pensión muy céntrica, dejamos las maletas y aparcamos el coche en un aparcamiento público por 13€ el día (éramos 4, nos pareció un gasto asumible).

Para algunos destinos tenemos el barco (o el ferry) como método de transporte.  Al ir conociendo el lugar al que vamos, es cuándo surge como alternativa viable (o no).

Básicamente funciona como el tren. Averiguamos si existe el trayecto que queremos realizar, buscamos la información en la web de la compañía que gestiona el trayecto y buscamos los billetes más económicos.

No soy muy entusiasta de los viajes en autobús y no creo que esté en condiciones físicas de considerar la bicicleta como medio de transporte (más allá de un paseo), por lo que no puedo dar ningún consejo o indicación al respecto.

El apartado de desplazamientos para ver cosas (tipo metro, autobuses urbanos, tranvías y demás) lo describo más abajo, donde las actividades.

Una vez tenemos toda los billetes y reservas realizadas, y ya sabemos dónde vamos a estar cada uno de los días de nuestras vacaciones, pasamos a la fase siguiente… ¿Dónde dormimos?

  • Alojamiento

A la hora de reservar alojamiento, al igual que en el resto de cosas, hemos de pensar qué es lo que queremos, qué es lo que necesitamos.

Evidentemente, no es lo mismo reservar alojamiento para una pareja, que para una familia, que para un grupo, para pasar una noche, una semana, una quincena, de relax, para dormir….

Podemos reservar distintos tipos de alojamiento dependiendo de las necesidades que tengamos: hotel, apartamento, hostal (o pensión), B&B, camping, casa rural… o alguna más pintoresca como castillo, faro, masía, etc.

Mi madre siempre dice, que irse de vacaciones a un apartamento es como no irse de vacaciones. Supongo que para pasar 15 días en la playa una familia, es la opción más económica y práctica, pero de momento suelo decantarme por hoteles a la hora de elegir alojamiento cuando voy en pareja.

Cuando viajo en grupo (y me toca a mí buscar el alojamiento) suelo buscar lo que más se ajuste a cada viaje. Para Benidorm eramos 2 parejas, una de ellas con niño, pues hotel, media pensión con posibilidad de habitaciones comunicadas para que los adultos “aprovechásemos” la noche sin molestar al enano que dormía cerca. En Londres, que estuviese bien situado y fuese económico, terminó siendo un apartamento. En Lisboa, céntrico y económico otra vez, fue una pensión….

La combinación localización/precio es lo que suele decidir, normalmente, dónde vamos a dormir. Conforme nos vamos aproximando al centro de las grandes ciudades, el alojamiento se va haciendo más caro.

Hay muchísimas páginas en las que podemos buscar, encontrar y reservar alojamiento. Debemos tener en cuenta que los mismos hoteles (o apartamentos) están en varias páginas distintas. No hay que precipitarse a la hora de reservar. Incluso puede que la mejor oferta para un hotel esté en la página web del propio hotel.

Como ya hemos investigado algo de la ciudad o pueblo al que vamos, ya deberíamos saber cómo es la red de transportes públicos, como funciona el tema del aparcamiento, la calidad media del alojamiento (en relación al de nuestro país para hacernos una idea). Con esa información, elegimos una zona y empezamos a buscar.

Normalmente, yo utilizo para empezar Booking y hoteles.com. Tienen una oferta bastante grande, pero como con los vuelos, al final encuentras la página con la que te encuentras más cómodo.

En Trivago buscas en diversas páginas de reservas a la vez. Personalmente no me gusta mucho porque te abre ventanas independientes para cada página de reservas pero tiene un punto importante a su favor y es que para las primeras veces que buscamos hotel está muy bien, ya que nos permite ir conociendo estás páginas de reservas y encontrar una que nos guste.

En las páginas de información turística de los diversos destinos a los que podemos dirigirnos, muchas veces puedes encontrar cosas que están fuera de las páginas de reservas “normales”. Es interesante mirarlas, por si acaso.

Una vez hemos seleccionado dos o tres hoteles, buscamos referencias de ellos. Hoy en día hay un montón de páginas en las que los usuarios dan su opinión sobre los hoteles en los que han estado. Suele ser bastante fiable comparar información de Tripadvisor, con la que aparece en google al buscar el alojamiento (las estrellitas).

¿Qué más tenemos que mirar en un hotel?

  • Hora de entrada/salida
  • ¿Incluye el desayuno?
  • ¿Baño individual con ducha o sólo WC o baño compartido?
  • Servicios disponibles: aparcamiento, Wifi gratis (o de pago), sauna, etc.
  • Necesidades especiales: tienen posibilidad de cuna en la habitación, tiene ascensor, cuarto para dejar las maletas si queremos aprovechar el día que nos vamos, etc.

Personalmente, para mi es imprescindible que tenga baño individual con ducha. Puedo renunciar a él, pero bajo circunstancias muy especiales.

Después suelo intentar que el desayuno esté incluido. Si el alojamiento está céntrico no es un problema que no esté incluido, ya que en cualquier bar o cafetería de la zona podríamos encontrar algo que comer.

Pero si el hotel está “en medio de la nada” o no tenemos muy claro dónde podríamos ir, es mejor que esté incluido. Los hoteles, por regla general, cobran un precio más elevado por el desayuno si se compra en el momento que si ya se lleva incluido en el precio de la habitación.

Para reservas en apartamentos, hay que comprobar si están incluidas las toallas y la ropa de cama. También si el precio incluye la limpieza final y si hay que dejar o no fianza.  A parte de eso ¿tienen para cocinar? ¿disponen de microondas? ¿nevera? ¿televisor? ¿cuántas camas y cuántos sofás cama?. Si es una casa rural nos tienen que indicar los medios de pago disponibles y si hay que pagar a la entrada o a la salida.

Tanto en apartamentos como en casas rurales, en las que no hay “recepción”, tenemos que tener muy claro cómo y donde podremos recoger/entregar las llaves. También es recomendable que nos den un teléfono de contacto (un móvil a ser posible) donde ponernos en contacto con la persona que nos vaya a dar las llaves, por si hay algún problema.

Vale, ya tenemos elegido alojamiento. Antes de reservar hay que comprobar si en la web del alojamiento podemos hacer la reserva directamente y a qué precio.

Una última comprobación: ¿cuales son las condiciones de cancelación de la reserva?. Si estamos 100% seguros de que es el alojamiento y son las fechas, perfecto, cualquier condición que nos pongan estará bien… pero ¿y si pudiéramos reservar en el mismo sitio con unas condiciones de cancelación mejores?.

A mismo precio, mejor cancelación gratuita, porque seguramente seguiremos mirando cosas del viaje (qué hacer, dónde comer, por ejemplo) y puede que encontremos una MEGA oferta o veamos un sitio que nos llame la atención más….

En cuanto a camping, la verdad que no he reservado muchos y cuando lo he hecho ha sido de cabañas. Son pequeños apartamentos dentro del recinto del camping en las que hay que comprobar lo mismo que en el caso de los apartamentos.

En todos los casos, lo mejor siempre es preguntar. Tanto en las páginas de reserva como en las páginas de los distintos establecimientos suele haber formas de contacto. Ante cualquier duda, si no lo tenemos claro: ¡Pregunta!. Por regla general responden rápido y no les importa que preguntemos varias veces 😀

Esto es lo “convencional”, pero ¿y si nos salimos un poco de la rutina? ¿dormimos en un faro? ¿en una granja? ¿en una villa? ¿en un castillo? ¿una casa rural?…… podemos encontrar cosas estupendas, maravillosas, sólo con buscar un poquito.

En Noruega hemos dormido en: hotel, apartamento, casa de huéspedes, hotel de fiordo (son un grupo especial de hoteles allí), faro, con desayuno, sin él, baño en la habitación, baño compartido, en medio de la ciudad, en el campo, con encanto, !sin él! 😀

Lo más importante, a la hora de reservar alojamiento, es que se ajuste a lo que nosotros necesitamos. El mismo hotel, para el mismo número de personas puede ser maravilloso para unos y un horror para otro. Pensaba poner muchos enlaces individuales de sitios en los que hemos estado pero mejor no…. sé que esos hoteles han sido buenos para mi, pero no sé si para quién está leyendo esto.

  • Visitas/Actividades

¿Qué vamos a hacer donde vamos? Dependiendo del estilo de viaje las actividades a realizar serán distintas.

Si nos movemos en coche de un lugar a otro, tendremos que estar pendiente del aparcamiento. Normalmente, si vamos a visitar una ciudad, lo mejor es aparcar el coche donde más barato nos salga y movernos en transporte público.

Plantarnos delante de la máquina de billetes en el metro sin saber qué vamos a comprar, no suele ser una buena idea. Incluso puede que los billetes combinados (metro+bus+tranvía) ¡no se compren allí!.

Si hemos hecho bien nuestra tarea, cuando estamos en esta fase, más o menos tenemos una idea de cómo es la ciudad en este aspecto. Es ¿paseable? o ¿las distancias son muy largas y vale la pena comprar un billete turístico de un día?.

Las tarjetas “pass o card” (las hay de Madrid, Barcelona, Valencia, París, Oslo, Roma, Londres, etc. etc.) permiten la entrada en las principales atracciones turísticas y dependiendo de la tarjeta, también incluyen el transporte público durante la validez de la tarjeta.

Pasar por las páginas por donde se detallan las condiciones de las tarjetas nos permite ver, por un lado, si nos interesan o no y por otro, la información de las principales atracciones de la ciudad (horarios, precio si no tenemos la tarjeta, localización….).

Para decidir si compro o no la tarjeta turística, hago una lista de las cosas que quiero visitar con lo que cuesta la entrada y el precio del transporte público. Si el precio es muy parecido, compro la tarjeta de la ciudad, por comodidad.

En la visita de fin de semana a París que hicimos el año pasado, nos la cogimos sin dudar la tarjeta de dos días 😀 y para el día en Oslo, también. Ahora bien, para el fin de semana que acabamos de pasar en Londres, no la hemos comprado.

Algunas tarjetas de cuidad tienen entrada preferente en algunos atracciones (te ahorras esperar) y a veces al comprar la entrada por Internet lo que consigues es esa entrada preferente. Por ejemplo en París, la entrada con la París Pass al museo del Louvre es por uno de los pasillos laterales (Richellieu, creo) y para el museo de arte de Orsay también hay una entrada diferente.

Es sorprendente, hoy en día, la cantidad de cosas que se pueden reservar por Internet (o comprar directamente la entrada). Por un lado está muy bien tener la entrada, porque nos evita tediosas esperas, pero por otro lado el tener que estar en un sitio a una hora determinada de una ciudad que no conocemos nos puede producir un poco de ansiedad.

Cuantas más cosas tengamos preparadas de ante mano, menos flexible es el viaje. Aunque claro, más controlado estará el gasto, porque ya lo habremos pagado antes…..

Como todo, depende de los gustos de cada uno.

También podemos reservar entradas para espectáculos y eventos más especiales.

En las páginas de información turística de la zona o ciudad que vayamos a visitar suelen tener un calendario de eventos en el que indican que va a pasar los días que vamos a estar allí. Puede que actúe nuestro cantante favorito, que haya un festival de teatro en la calle, un mercadillo medieval…. las posibilidades son muchas y ¡puede que gratuitas!. No tenemos que olvidarnos de echarle un ojo 😀

Hasta ahora no las había nombrado, pero en las guías suelen recomendar actividades. No está de mas comprobar si hay alguna que nos interese para dejar un hueco en el calendario del viaje para hacerla. Podemos encontrarnos realizando una maravillosa actividad.

En el viaje a Noruega, teníamos un “hueco” en el que queríamos incluir un paseo por un glaciar. Cuando ya estábamos allí, aprovechando la conexión a Internet de uno de los alojamientos y viendo nuestras fuerzas y tiempos nos hicimos uno, el Blue Ice Walk. Fue una experiencia increíble. No lo llevábamos contratado desde España pero sí que llevábamos la idea, el día que nos cuadraba hacerlo y la información necesaria para ello.

  • Comidas

Esta es la parte que normalmente no hay que llevar preparada, pero en ocasiones es necesario tenerlo en cuenta.

¿Es muy caro comer en el lugar de destino? ¿Podemos llevarnos comida en la maleta? ¿Vale la pena que nos llevemos comida en la maleta?.

Si uno es muy especialito comiendo, pues si, supongo que para algunos países tendrá que llevarse comida aunque por regla general no sea necesario.

Casos en los que recomendaría llevar comida:

Cuando tenemos horarios raros de avión. Llegar al hotel en un país desconocido más allá de las 9 o 10 de la noche puede dejarnos sin cenar. Si además no nos ha dado tiempo a comer antes de coger el avión, la situación puede volverse complicada. Depende de dónde esté situado el hotel y los servicios que tenga alrededor. Recuerdo en una ocasión (viaje de trabajo) que terminé atacando los panchitos y galletas del minibar muerta de hambre.

Cuando la comida (la vida en general) es muy cara y vamos a estar muchos días. Cenar o comer un día a 30€, incluso 2 no es mayor problema. Pero si durante 10 días vamos a tener que comer y cenar a 30€ por persona, eso dispara cualquier presupuesto. No significa que tengamos que comer todas las veces de comida que hayamos llevado en la maleta, sino que racionalicemos los gastos.

Desayunar fuerte en el hotel, un sándwich con pan local y algo de embutido envasado al vacío que llevemos y una cena en algún lugar asequible, es perfectamente viable en casi cualquier sitio y nos permiten controlar el presupuesto.

Cuando tenemos problemas alimentarios. ¿Gluten? ¿alergias? Puede dar la casualidad de que nada de lo que hay ese día en el hotel  nos “sirva” para comer. Antes de volvernos locos buscando un sitio donde comprar algo comestible, mejor si tenemos una reserva en la maleta 🙂

Al preparar el viaje, también podemos encontrar trucos e ideas interesantes. En el proceso de preparación del viaje a Noruega, vi que la comida era muy cara, por lo que todo el mundo en los foros sugería llevar comida envasada al vacío. Además recomendaban una cadena de pizzerias que era más económica que la media, con una buena calidad.

Si investigas un poco sobre el tema, la gente tiende a poner sus opiniones, trucos e ideas. Nunca es una mala idea mirar un poquito….

Fuera de la supervivencia, también podemos reservar cenas o comidas especiales. Para cenar en la segunda planta de la torre Eiffel, hay que hacer reserva antes. O podemos cenar en un bote recorriendo el Sena.

En Londres hay bastantes ofertas de cena + musical y por España están proliferando las páginas web que permiten reservar restaurantes a mitad de precio en el centro (como restalo o el tenedor).

Si tenemos Internet en el hotel, podemos hacer la reserva el mismo día dependiendo de las ganas que tengamos de salir… 😀

3 Documentación

Soy consciente de que puede que sea un poco exagerada con esto, pero prefiero pasarme a quedarme corta.

Imprimo la documentación y la coloco correlativamente, conforme la voy a utilizar. Este orden me permite encontrar la información fácilmente. Si es poca información (una reserva de hotel y un trayecto) no es necesario ser muy estricto, pero cuantas más reservas e información, más estricto hay que ser con el orden.

Además, hay que tener en cuenta si esa documentación que hemos impreso tenemos que entregarla o enseñarla o simplemente es para nuestra propia consulta.

Como ejemplo, el “libro de viaje” que hice para el viaje a Noruega. Tenía dos partes, una encuadernada, con toda la información y otra parte sólo con la documentación a entregar. Estaba organizado así:

Tarjetas de embarque -> cómo ir del aeropuerto a Oslo – > cómo ir del lugar donde paraba el autobús hasta el hotel -> la reserva del hotel -> información sobre la Oslo Pass -> cómo ir del hotel a la oficina de turismo -> cómo ir del hotel a la oficina de alquiler de coche -> la reserva del coche -> información sobre el trayecto del día -> cómo llegar al hotel de Geilo (1ª parada) -> reserva hotel Geilo……. ¡y así hasta terminar con las tarjetas de embarque de vuelta!

Algunas cosas que hay que tener en cuenta a la hora de preparar la documentación:

  • Antes de imprimir como un loco, organiza la información que tienes en formato digital, será más fácil localizarlo todo.
  • Una vez tengas toda la información en formato digital ordenada, mandatelá a ti mismo en un correo electrónico. Podrás recuperarla en caso de urgencia.
  • Hazte una lista de los documentos que vas a querer imprimir y ves comprobando que está todo.
  • Intenta tener la información de la reserva en inglés siempre que puedas.
  • Imprime dos copias y ponlas en sitios separados. Una a mano y la otra en un lugar “seguro”. Algunas compañías aéreas te cobran hasta 40€ por imprimirte ellos las tarjetas de embarque.

Bueno, creo que con esto está todo, o casi todo. Ha quedado una entrada muy larga 😀

Tenemos un viaje a Italia en mente, por lo que creo que voy a ir preparando una entrada con lo que vaya haciendo y cuando volvamos la publico como ejemplo práctico 😀 ¡aunque eso será dentro de bastante!.

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